lunes, 29 de octubre de 2012

Pasarela de cristal en las montañas Tianmen


Parque Forestal de Zhanjiajie
Hunan - China


Años atrás fue América y ahora es China la que apuesta por lo más grande. Y es que el tamaño importa. Importa como sinónimo de poder y como signo de determinación en cada proyecto. China no pierde la ocasión para mostrarse una gran potencia y para desbordar obras que fueron
punteras poco tiempo atrás y han quedado enanas de repente.

¿Recuerdan ese pasillo de cristal que hace unos pocos años puso de actualidad el Cañón del Colorado y que encogía la respiración suspendido en el vacío? ¿Esa 'U' que permitía andar la friolera de 20 metros sobre un suelo transparente y sin nada debajo más que el fondo del Cañón situado a una escalofriante distancia?

Pues bien, los chinos han aprovechado una pared de roca vertical que se desploma como un enorme acantilado y a 1.400 metros por encima de suelo han colocado una pasarela de cristal que corta la respiración. El espectáculo es imponente y la experiencia no apta para
todos los públicos. No tiene parecido en otro lugar del planeta.

¿Hablamos de longitud? 60 metros mide la plataforma acristalada china, que en realidad es un tramo de una pasarela mucho más larga, impresionante también pero construida en hormigón.

El Parque Forestal de Zhanjiajie, en las montañas Tianmen es, todo él, un lugar extraordinario y lleno de lugares únicos. Integrado en el área paisajística de Wulingyuan -declarada Patrimonio de la Humanidad-, los chinos conocen el lugar como el ‘Jardín Celeste’ un
espacio casi de ensueño con puntiagudos picos y dramáticos desniveles que crean formas geológicas tan insólitas como evocadoras.

Además del pasillo de cristal, el parque posee uno de los funiculares más largos del mundo y una cueva mítica de gran tamaño
cuyo misterio y situación atrae a numerosos visitantes. Si el parque era una maravilla de la naturaleza, la pasarela, hace poco construida, es una proeza y un reto para quien se disponga a pasarla. Y es también una obra tan singular en el mundo que justifica por sí misma la visita a las montañas de Tianmen.

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miércoles, 17 de octubre de 2012

The Barnes Foundation

2025 Benjamin Franklin Parkway
Philadelphia, PA 19130
Estados Unidos
www.barnesfoundation.org/


La Fundación Barnes tiene una de las colecciones de impresionismo más importantes del mundo. Gauguin, Degas, Vang Gogh, Manet, Monet, Matisse, Cézanne... sobre todo Cézanne componen un conjunto de obras tan extraordinarias como poco conocidas por el gran
público.

La cosa pudo tener explicación, porque el matrimonio Barnes se dedicó a coleccionar con la mirada puesta en la educación más que en la afluencia de visitantes. Quiso contribuir a que la sensibilidad se desarrollara en los jóvenes a través de las cosas bellas. Y por ello, en una localización idílica reunió una colección rodeada de jardines, donde también se prestara atención al gusto por el cultivo de las plantas.

Un entorno, romántico y tranquilo a la vez, arropaba a una Fundación tan singular como apartada de la mirada de la gente. Pero las cosas no podían durar toda la vida ni parecía bueno, pensando en el futuro, quedarse eternamente en una segunda línea.

Un nuevo edificio, inaugurado en 2012, en la propia ciudad de Philadelphia, ha puesto en el mapa a esta institución excepcional. Un edificio moderno pero no ostentoso, con una iluminación extremadamente cuidada, que se ha propuesto mantener las proporciones
y también el ambiente cálido de la antigua sede de la Fundación. Un ambiente doméstico como el que envolvía la exposición de las colecciones particulares de finales del XIX.

Ahora, los impresionistas siguen llevando la voz cantante en el conjunto.
Pero los fondos que se exponen abarcan mucho más. Las vanguardias de principios del siglo XX están también representadas, igual que nombres como Modigliani o Picasso y que la pintura europea anterior al siglo XIX. Y lo mismo también que muestras de pintura americana, escultura
africana y objetos de las artes decorativas centroeuropeas y norteamericanas.

La Fundación Barnes es una de estas instituciones que tanto brillo y tanta vida han dado a la  cultura americana. Sus nuevas instalaciones han enriquecido el patrimonio cultural de Philadelphia que ha ganado con ellas una poderosa razón para llamar a los viajeros a detenerse en la ciudad.

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jueves, 20 de septiembre de 2012

Gardens by the Bay


Gardens by the Bay
Singapur
Acaban de abrir en Singapur los Gardens by the Bay, un parque de atracciones donde las atracciones son la naturaleza...
Marina Gardens Drive
Singapur

www.gardensbythebay.com

Aunque parezca mentira, hay países que no están en crisis y que emprenden proyectos con alegría e imaginación. Proyectos que tratan de ser únicos en el mundo.

Es el caso de Singapur y de los Gardens by de Bay que se acaban de inaugurar. Se trata de una especie de
parque de atracciones donde las atracciones son la naturaleza, además de la tecnología y el diseño arquitectónico. Una mezcla que sitúa al visitante en ese Singapur que a veces parece California y que se beneficia, además del dinero, de un clima tropical que sopla a favor de una vegetación exuberante y diversa.

Conceptualizado como un 'superparque' reúne más de un millón de plantas en un entorno privilegiado al borde mismo de la bahía, con la que juega para crear un paisaje de película. Pero no todo se deja en manos de la naturaleza porque la mano del hombre es manifiesta y quiere ser también
espectacular.

Unos inmensos 'árboles' que mezclan hormigón, materia vegeral y metal se elevan desde el suelo y se abren como grandes copas para crear una poderosa imagen que invita a la sorpresa. Entre ellos un juego de canales discurre por el suelo
y una pasarela elevada se convierte en el sendero por el que caminar y ver desde la altura el paisaje paradisíaco que se desarrolla próximo al suelo.

Pero no son sólo los arboles-icono los que fijan en el recuerdo la imagen de Gardens by the Bay.
Sobresalen, y también con un fuerte impacto visual, las grandes bóvedas de formas orgánicas que cubren inmensos jardines y que con una función de enormes invernaderos son en el siglo XXI la réplica de aquellos espaciosos palacios de cristal que tanto impresionaron y tanto vuelo
dieron a la arquitectura de hierro en el siglo XIX.

En el interior una verdadera selva, con bosques lluviosos y miles de plantas de las variedades más diversas recrean el entorno natural e impresiona por sus dimensiones colosales.

Singapur acaba de estrenar los espectaculares Gardens by the Bay. Ninguna excusa será mejor para detenerse en este minúsculo estado-ciudad que brilla y sorprende en el sudeste asiático.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

Museo de Arte Precolombino


Museo de Arte Precolombino
Cuzco - Perú
No es una novedad, pero es imprescindible hablar de él porque pasa desapercibido en multitud de guías de viajes y es, seguramente, el mejor museo de la ciudad de Cuzco...

Plaza de las Nazarenas  231
Cuzco – Perú

map.museolarco.org/


No es una novedad, pero es imprescindible hablar de él porque pasa desapercibido en buena parte de las guías de viajes, que dedican los mejores elogios a otros museos.

Será porque se encuentra en una plaza recoleta, aunque llena de encanto. Será porque lleva el patrocinio
de un banco -el BBVA Banco Continental- y no es ahora el momento para casarse con ellos. O será porque a pesar de todo es relativamente reciente su inauguración (2003) y no ha entrado todavía en el restrictivo club de las instituciones más acreditadas. El caso es que hay que llamar la atención sobre el que seguramente es el mejor museo de Cuzco: el Museo de Arte Precolombino.

Se aloja en un edificio histórico, el antiguo convento de Santa Clara, magníficamente restaurado, sobrio, de paredes blancas, con restos de muros incaicos y con un bello patio colonial.

Pero no es del contenedor de lo que hay que hablar sino del contenido.
La colección que muestra es extraordinaria y los recursos de exposición, las vitrinas, la iluminación, el ambiente en las distintas salas... soberbio. No estamos hablando de un museo cualquiera sino de uno de primerísimo nivel, más bien pequeño, es decir, para disfrutar de él de modo que acaba sabiendo a poco en
lugar de abrumar.

La colección resulta sorprendente por la calidad de las piezas, por su modernidad, por lo inesperado de las formas y los temas y por el extraordinario estado de conservación de todas ellas. La verdad es que no resulta una sorpresa porque viene a
ser una extensión del magnífico Museo Larco de Lima. Rafael Larco fue un gran coleccionista y un profundo conocedor de las culturas precolombinas a las cuales dedicó toda su vida. Reunió las mejores piezas y en grandes cantidades, las estudió, las clasificó y no reparó en medios para hacer con ellas un gran museo.

Cerámica, madera, metales preciosos componen los fondos de este museo. Podríamos hablar de una, otra y otra pieza, pero sería el nunca acabar. Por ello, lo mejor es avisar a quien vaya a Cuzco, en Perú, para que no se olvide de poner al Museo de Arte Precolombino en un lugar preferente de su lista de visitas imprescindibles.

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miércoles, 18 de julio de 2012

Boros Collection


Boros Collection
Berlín - Alemania

Un bunker, en medio de Berlín. Nada más sorprendente para exponer una colección privada de arte contemporáneo. Pero esa ha sido la idea del matrimonio Boros...

Reinhardstrasse 20, Berlin Mitte
Berlín - Alemania

www.sammlung-boros.de/

Un bunker, en medio de Berlín. Nada más sorprendente para exponer una colección privada de arte contemporáneo. Pero el hecho es que el matrimonio Boros, dedicado a la publicidad y aficionado a las tendencias más nuevas en el campo del arte, muestran su colección a base de
instalaciones temporales en un edificio que no tiene nada de habitual.

Durante la guerra, el célebre Albert Speer, para proteger ese Berlín que debía durar mil años, se ocupó de construir unos edificios masivos a prueba de ataques aéreos. Macizos, de hormigón, con interiores tan reforzados como el exterior, soportaron sin derrumbarse la guerra entera y quedaron en forma de grandes moles como recuerdos tan difíciles de demoler que fue mejor conservarlos.

Muy pocos han sobrevivido. El de los Boros, que sirvió de refugio a los habitantes de Berlín, se empleó, terminada la guerra, como almacén de ropa y luego de plátanos aprovechando la humedad y la temperatura estable que garantizaban los enormes muros que lo separaban del exterior.
Entrados en el siglo XXI los Boros lo compraron, instalaron arriba su vivienda ligera y transparente, con una vista sin límites sobre la ciudad en contraste con el resto del edificio. Y entraron con la piqueta en el interior. Una piqueta que ha modificado espacios pero que no ha evitado el carácter, a veces, opresivo,
del lugar, ni la inquietante sensación de estar en el interior de una máquina de guerra.

La entrada empieza ya por no resultar evidente. Ningún anuncio facilita al visitante encontrarla. Y el acceso a la recepción disuade más que invita a pasar. Dentro, los trabajos han sido sobre
todo de demolición. Se han tirado muros y se han abierto volúmenes de un interior donde todo era estrecho y de atmósfera agobiante. Ha sido una obra de excavación para ganar espacios y el resultado es para el visitante una experiencia que va a ser difícil repetir en otro lugar.


¿Y de la exposición? La exposición de las obras de la colección de los Boros es temporal y tiene mucho de 'instalación'. Por ello, la visita se organiza bajo petición previa, reserva de hora y con la explicación de una persona que acompaña la visita. Hacer un recorrido
por la colección dura más de una hora y la reserva -por internet puede hacerse- permite conocer cuándo la colección está abierta al público y cuando no, porque los cambios de la obra expuesta, cada vez que se producen, obligan a cerrarla durante un par de meses para atender a las exigencias
de las instalaciones.

La colección Boros resulta una experiencia insólita y de impacto poderoso. Quienes la visitan salen con opiniones contradictorias porque contradictorias son las sensaciones que produce. En todo caso merece la pena tenerla en cuenta porque se trata de algo único y sumamente atrevido en la visita a Berlín.

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miércoles, 4 de julio de 2012

Fábrica Moritz


Fábrica Moritz
Barcelona - España

La vieja fábrica de cervezas Moritz, en el centro de Barcelona, ha renacido de forma espectacular. Jean Nouvel ha estado detrás del proyecto...

Ronda de Sant Antoni 29 - Barcelona


Justo en lo que era el límite de las murallas de Barcelona se instaló a mitad del siglo XIX una importante fábrica de cervezas: la Moritz. Fue la más grande de la ciudad, la única que ganó una medalla de oro en la Exposición Universal de 1888 y la cervecería que abrió al público se convirtió en la sede de las reuniones
y celebraciones de un Barça que justo acababa de nacer.

El artífice de todo ello era alsaciano y su familia continuó con el negocio hasta finales del siglo XX. ¿Qué pasó entonces? Pues que el mundo de las cervezas era muy complicado y que adaptarse exigía mucho ánimo y determinación. Por supuesto, la vieja fábrica, que con el crecimiento de la ciudad quedó en medio de Barcelona, tampoco era de gran ayuda. Más bien estaba llena de inconvenientes.


Pero la rueda gira y los nietos de Louis Moritz decidieron recuperar la marca, la fabricación de la cerveza y la vieja fábrica. Y para esta última pidieron ayuda a Jean Nouvell, en el convencimiento de que una empresa tan ambiciosa exigía mirar al futuro y asegurarse de que una instalación que fue un hito
para la ciudad en el siglo XIX volviera a serlo en el XXI.  

En el antiguo local, muy cerca de donde el sombrerero de La sombra del viento tenía su comercio, Moritz ha abierto su cervecería totalmente renovada, con la sensibilidad
más actual. Nouvel ha jugado con el contraste de lo nuevo y de esa arquitectura industrial que hoy es un patrimonio cultural de primer orden. Los depósitos de fermentación en brillante cobre forman parte del paisaje interior que discurre entre luces y ambientes en color
cuidadosamente tamizados. Pero se ha cuidado también el espacio exterior construyendo un jardín vertical que añade variedad al conjunto, representa un encuentro de la ciudad mineral con la naturaleza y es un recuerdo a esta Barcelona abigarrada en cuyos barrios antiguos siempre convivieron la gente
y la industria, buscando cada uno espacios donde desenvolver su propia vida.

Moritz recuperando una parte de la antigua fábrica, se ha convertido en un centro gastronómico de primer orden y es ahora un local espectacular y único. El suelo que ocupa se ha dividido en espacios
conceptualmente distintos para dar cabida a la cervecería, a un "bar à vins", a una tienda dedicada a los productos de la marca y la cerveza, a otra tienda orientada a objetos de diseño que representan lo más innovador de la creación industrial... A primera vista es una iniciativa brillante de uno de los mejores arquitectos de la actualidad, pero es mucho más que esto porque su historia permite trazar un relato lleno de contenido y descubrir los caminos que permiten a la Barcelona de hoy enlazar con una larga y rica experiencia y con sus raíces en el pasado.

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martes, 5 de junio de 2012

Cutty Sark


Cutty Sark
Greenwich - Londres

El Cutty Sark fue el último clipper de los que navegaron por las rutas del té. Casi perdido, tras un incendio, ha sido ahora restaurado...


King William Walk - Greenwich
Londres - Reino Unido

www.rmg.co.uk/cuttysark/

Fueron el canto del cisne de la navegación comercial a vela. Los Clipper revolucionaron el comercio por mar y alcanzaron a mitades del siglo XIX velocidades impensables hasta entonces. De cuerpo estrecho, no muy grandes, con tres o cuatro palos, y una gran superficie de velas cubrieron las rutas a China para transportar te y también opio. Y tuvieron buena demanda con ocasión de la fiebre del oro, cuando la velocidad era crucial para quien quisiera llegar el primero.

El Cutty Sark fue el último clipper de los que navegaron por las rutas del té y quedó, como una pieza medio olvidada de museo, amarrado en el Támesis... hasta que se incendió. En 2007 las llamas estuvieron a punto de terminar con un barco que había marcado una época.

Pero Londres no deseaba  perder al buque que había apadrinado ni tampoco lo quería Gran Bretaña, orgullosa de una tradición naval sobre la que había construido su historia. Una soberbia restauración que ha durado seis años ha devuelto al Cutty Sark su antiguo esplendor. Acogido ahora en el marco de los Museos Reales de Greenwich, y puesto en seco en un pequeño edificio construido exprofeso,  la reina en persona ha inaugurado la nueva instalación, que ha quedado abierta al público. El barco, calificado de tesoro nacional, se sostiene ahora a unos metros del suelo dejando a la vista el casco entero que aparece como una gran mole metálica flotando en el aire.  Fuera de la estructura acristalada que envuelve el casco, el barco se eleva al aire libre, como en los viejos tiempos, y permite la entrada a los visitantes.

Si Greenwich disponía ya de atractivos y tenía una bien fundada fama en todo lo relacionado con la historia de la navegación, la restauración del Cutty Sark ha añadido un aliciente suplementario y sin duda sorprendente. Aporta, un nuevo motivo para la visita.

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